Espíritu Especialista-Emprendedor

El conflicto de la multi-personalidad del especialista emprendedor

Introducción

El problema central del emprendimiento

Al igual que el cuerpo humano, los negocios requieren de elementos que funcionan interrelacionados para hacer que todo opere sistémica y sistemáticamente, partes que reaccionen ante impulsos (reales y potenciales), proporcionen lo necesario para mantenerlos vivos y ejecutar funciones necesarias para hacer que todo se mantenga en perfecto equilibrio.

Si elegiste emprender tu consultorio, clínica u hospital (o estás en proceso de) la necesidad de adoptar roles adicionales a tu papel como especialista es un tema que no debes dejar de lado. Al ser propietario de un negocio deberás ser el cerebro, en su parte emocional y racional, el sistema nervioso y el resto de sistemas biológicos que operarán todas las funciones (o estar consciente que alguien debe serlo), con ello lograrás dicho equilibrio. Aqui te sugeriré algunos aspectos que Michael Gerber en su libro “El mito del emprendedor” menciona al respecto…

El cerebro irracional del negocio: el emprendedor

Así como el cerebro es capaz de traducir los impulsos de lo que nuestros sentidos perciben del mundo exterior y asociarlos con recuerdos o simplemente en algo placentero o doloroso, como propietario deberás ser hábil para ser “la amígdala del cerebro”, quien mantiene en un constante sentido de alerta a tu negocio ante las oportunidades y amenazas que se presentan en su contexto.

Michael Gerber dice: “el emprendedor es el que convive permanentemente con el futuro, es el que sueña, quien nunca vive en el pasado y rara vez en el presente, quien explora las posibilidades “impensables”, las que se construyen a partir de los pensamientos de “qué pasaría si”, esto se convierte en premisas principales que deberás plantearte y a tu negocio para que exista un catalizador permanente del cambio (Gerber, 2016).

Tus principales caracteristicas dentro de ésta personalidad deberán ser: el innovador, el gran estratega, el creador de nuevos métodos para penetrar en nuevos mercados, o para equipararse con los grandes líderes de la industria de la salud.

El cerebro racional y las neuronas del negocio: el director

El cerebro, una vez que asoció alguna situación de “alerta” para el cuerpo, manda instrucciones a los diferentes sistemas y órganos para que sean ejecutadas en las partes relacionadas, asegurando la reacción correspondiente y provocando el resultado esperado: “afrontar una situación” o “huir de ella”. Como sabes, el cerebro es capaz de lograr orquestar dicha situación, organizando y comunicando a los implicados para funcionar acorde a las circunstancias. Ésta es la función que ejecuta el director de un negocio.

Gerber menciona: “el director es el de característica pragmática, el que requiere controlar y ordenar su entorno para garantizar que los resultados se den. Él es quien vive en el pasado, pues reconoce que es necesario aprender de las experiencias vividas y hacer lo necesario para “escapar del caos” (Gerber, 2016).

Ser el director de tu negocio te llevará a ejecutar el rol de orquestador, hacer que tu pensamiento visionario de emprendedor (o de quien lo genere) se traduzca en una realidad operativa, en aquella instrucción que se transmita y sea aplicada por el técnico (personalidad explicada a continuación) según el contexto, la naturaleza y el momento del negocio, manteniendo “todo conectado”, transmitiendo y re transmitiendo información, tal como lo hacen las dendritas y los axones de las neuronas. En los negocios la comunicación entre las células de trabajo (áreas, departamentos, etc.) es vital para el logro de los resultados preestablecidos.

Los sistemas biológicos del negocio: el técnico

Como dice el dicho “alguien tiene que hacer el trabajo rudo”. El cuerpo humano está dotado de sistemas, órganos y células capaces de operar de forma armónica, donde la dependencia e interacción entre estos elementos es esencial. Cada elemento tiene una función específica y su resultado se convierte en un “recurso” necesario para otro elemento dentro (o fuera) del sistema al que pertenece. En los negocios ésta interacción la ejecutan los técnicos coordinados y supervisados por el director, quien a su vez, como ya lo vimos, medía entre el espíritu aventurero del emprendedor y la naturaleza de la operación del negocio y sus personas.

El técnico (o técnicos) del negocio, según Gerber, viven permanentemente en el presente, su necesidad básica radica en sentirse útiles y capaces de ejecutar de forma sistemática sus actividades (Gerber, 2016).

Tu rol como propietario será garantizar se realice un trabajo estandarizado, lo realices tú o alguien más. Es aquí donde tu rol de director debe ser evidente y convertirte en el “orquestador”. Si quieres contar con técnicos de calidad (o ser uno de ellos), la delimitación de responsabilidades, la sistematización de actividades y la definición y evaluación de competencias laborales se convierten en tareas primordiales.

Conclusión

Como te estarás dando cuenta (o ya lo sabías) para ser empresario y tener un negocio saludable requieres de competencias complementarias, podrás ser el mejor o uno de los mejores en tu especialidad, pero si no eres sensible a las necesidades operativas, administrativas, financieras y estratégicas de tu negocio, o peor aún no logras controlarlas, tarde o temprano las ganancias y la liquidez disminuirán y el verdadero “caos” aparecerá, aunque esto no sería el fin, ¡creemelo! siempre habrá alternativas que tomar para continuar en el camino de los negocios.

Hemos hablado de lo relevante que es mantener tres tipos de personalidades; la que sueña e impulsa, la que ordena y coordina, y la que ejecuta cual soldado raso. Sin embargo mantener equilibrio entre éstas partes no es un tema sencillo, debido a que dentro de nosotros existen patrones predominantes de algunas de éstas personalidades y cuando no desarrollamos los características faltantes, los conflictos de fondo podrán aparecer.

Por ello, trabajemos en tu proceso de desarrollo como propietario, pues de esto dependerá llevar a tu negocio hacia los resultados que esperas (y lo que no esperas aun). Sigamos adelante con ello…

De los tres tipos de personalidad como propietario (la de emprendedor, director o técnico) ¿Cuál consideras tener desarrollada al nivel en que dominas tu especialidad? y ¿Cual(es) no?

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Bibliografía
El mito del emprendedor, porque no funcionan las pequeñas empresas y que hacer para que funcionen, Michael Gerber, Editorial Paidos, 2016, Barcelona, España

 

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